Le Vieux Megève: comida en familia con sabor saboyano en pleno corazón de los Alpes franceses
Comer en Megève: una parada muy apetecible en Le Vieux Megève
Hay restaurantes que uno recuerda por la técnica, otros por el servicio y otros, simplemente, por el ambiente que consiguen crear alrededor de la mesa. Eso es lo que me pasó en Le Vieux Megève, un restaurante muy bien situado en el centro del pueblo de Megève, en Francia, donde disfrutamos de una comida en familia marcada por la cocina de montaña, el queso fundido y ese punto cálido y acogedor que tanto apetece cuando uno viaja por los Alpes. Según la web oficial, el local está en pleno centro del pueblo, en 58 Place de la Résistance, y se presenta como una institución de Megève especializada en gastronomía saboyana tradicional.

Megève tiene ese encanto alpino elegante que mezcla turismo, tradición y paisaje. En ese contexto, Le Vieux Megève encaja muy bien: es el tipo de restaurante al que uno entra buscando platos contundentes, cocina regional y una experiencia muy pensada para compartir. La propuesta gira claramente en torno a las especialidades saboyanas, esas recetas de montaña que entienden muy bien el valor del queso, la carne y los platos generosos.
Qué comimos en familia en Le Vieux Megève
Fondue savoyarde Les Fermes de Marie: un clásico que nunca falla
Uno de los platos protagonistas de nuestra comida fue la fondue savoyarde Les Fermes de Marie, una elección casi obligatoria cuando uno visita un restaurante de este tipo en Megève. La fondue, cuando está bien hecha, tiene algo especial: no solo alimenta, también reúne. Y aquí precisamente funcionó así, como un plato muy pensado para compartir, conversar y alargar la sobremesa.
La mezcla resultó sabrosa, cremosa y con esa intensidad de queso que busca el amante de la cocina alpina. No es una receta ligera, ni pretende serlo. Es un plato rotundo, reconfortante y muy de montaña, ideal para quienes quieren probar una de las preparaciones más representativas de la zona. En una comida familiar, además, tiene mucho sentido porque convierte la mesa en algo más participativo y cercano.
Berthoud: una elección muy típica y muy disfrutable
Otro de los platos que pedimos fue el Berthoud, una de esas elaboraciones que resumen muy bien el espíritu de la cocina saboyana. Es un plato profundamente quesero, con mucha personalidad, muy pensado para quien disfruta de sabores intensos y tradicionales.
En mesa se mostró como una opción melosa, poderosa y muy adecuada para un día de frío o para una escapada gastronómica en los Alpes. Me pareció una elección interesante porque, sin ser tan universal como la fondue, tiene bastante carácter y permite salir un poco del plato más evidente. Es de esas propuestas que ayudan a entender mejor la cocina local sin complicaciones ni artificios.


Brasérade: carne, brasas y una experiencia muy familiar
También pedimos dos brasérades, y aquí diría que estuvo uno de los momentos más entretenidos de la comida. La brasérade tiene ese componente interactivo que suele gustar mucho cuando se va en grupo o en familia. Más allá del sabor, hay una parte de experiencia compartida que la hace especialmente agradable.
La carne se disfruta a otro ritmo, cocinándose en la mesa y adaptándose al gusto de cada comensal. Es una propuesta sencilla en concepto, pero muy efectiva cuando el producto acompaña y el entorno invita a comer sin prisas. En nuestro caso funcionó bien como contrapunto a tanto queso, aportando una opción diferente dentro de una carta claramente orientada a la montaña y al recetario saboyano.
El gratin de pommes de terre y el cierre de la comida
Como acompañamiento pedimos un gratin de pommes de terre, otro acierto dentro de ese estilo de cocina abundante y reconfortante que define al restaurante. La patata, bien trabajada, siempre encaja en este tipo de mesas, y aquí completó bien la comida.
En esta ocasión no hubo postres, así que el final fue más bien clásico: espresso e infusión de camomila, además de las bebidas que acompañaron la comida, con agua Evian, una cerveza de barril y una limonada du Mont-Blanc. No tomamos vino, algo poco habitual en una mesa de este estilo, pero también es verdad que la comida ya tenía suficiente personalidad por sí sola.


Otros platos típicos de la carta que merece la pena tener en cuenta
Cocina saboyana para repetir en otra visita
La carta de Le Vieux Megève va mucho más allá de lo que comimos ese día. En su propuesta aparecen varios platos muy reconocibles de la gastronomía local, y eso le da bastante interés para quien busca dónde comer en Megève y quiere hacerlo con recetas tradicionales. En la web oficial destacan especialidades como la raclette, la péla des Aravis, además de postres tan representativos como la tarta de arándanos, el gâteau de Savoie y la crème brûlée au génépi.
Precisamente, si volviera, creo que me apetecería explorar un poco más esa parte de la carta. La raclette es uno de esos platos que siempre llaman la atención cuando uno viaja por esta zona de Francia, y los postres típicos de montaña pueden ser un gran cierre si se llega con hueco. En nuestro caso la comida fue bastante completa y preferimos terminar con café e infusión, pero la oferta del restaurante invita claramente a una segunda visita.
Opinión final sobre Le Vieux Megève
Un restaurante recomendable para probar cocina típica en Megève
Mi sensación general tras esta comida familiar en Le Vieux Megève es positiva. Es un restaurante agradable, bien ubicado y muy coherente con lo que uno espera encontrar en un destino como Megève: cocina saboyana, platos tradicionales, ambiente alpino y una experiencia enfocada al disfrute compartido.
Ahora bien, siendo honesto, mi valoración personal se queda en un 7/10. Comimos bien, disfrutamos del ambiente y la propuesta encaja muy bien para una comida en familia, pero a mí me faltó ese punto diferencial que hace que un sitio pase de bueno a memorable. Aun así, para quien busque un restaurante en Megève donde probar fondue, Berthoud o brasérade, me parece una opción perfectamente válida y disfrutable.
Datos de interés
Dirección: 58 Pl. de la Résistance, 74120 Megève, Francia
Teléfono: +33 4 50 90 77 67
Web oficial: levieuxmegeve.fr
Precio medio por persona: 55 €
Nota personal: 7/10
Al final, este tipo de sitios tienen valor porque conectan muy bien con el lugar en el que están. Le Vieux Megève no busca reinventar la cocina francesa de montaña, sino ofrecerla con un formato cómodo, reconocible y familiar. Y eso, cuando uno viaja con los suyos y lo que quiere es sentarse a disfrutar de una buena comida en Megève, también tiene mucho mérito.

