Restaurante Viejo Barrio en Benimaclet (Valencia): asado argentino de verdad y una sobremesa de las que se recuerdan
Ayer volví a uno de esos sitios que, por fuera, no te imaginas lo bien que se come por dentro: Viejo Barrio, un asador argentino en Benimaclet (Valencia) donde la brasa manda y el ambiente invita a alargar la tarde. Quedé con amigos con ganas de carne buena, de charla y de brindar como toca… y salimos todos con esa sensación de “hacía tiempo que no comíamos un asado así”.
Benimaclet tiene ese punto de barrio con vida propia, con bares y restaurantes que no necesitan postureo para funcionar. Y Viejo Barrio encaja justo ahí: un local sencillo, cálido, con mesas donde vienes a lo importante —comer bien— y, si te dejas llevar, hacer una sobremesa larga (de las buenas).
El local y la ubicación: Benimaclet con aroma a brasa
El restaurante está en Calle Reverendo Rafael Tramoyeres, 5 (bajo), una zona cómoda para llegar y perfecta para ir en grupo si quieres cenar a gusto.
Nada más entrar, el olor a parrilla te pone en situación. Me gusta cuando un asador “huele” a lo que promete: brasas, carne sellándose, ese toque ahumado que abre el apetito sin pedir permiso.
Y lo mejor: el trato. Aquí el servicio es cercano, de los que te explican, te recomiendan y te hacen sentir como en casa sin agobiar. Eso, cuando vas con amigos, vale oro.
Qué comimos en Viejo Barrio: entrantes para empezar fuerte
Empanadillas de carne: el primer bocado que ya te gana
Arrancamos con unas empanadillas de carne que estaban espectaculares. Masa en su punto (ni seca ni pesada), relleno jugoso y sabroso, y ese toque de horno que te obliga a ir a por otra antes de que se acaben. En un asador argentino en Valencia, las empanadas son casi una declaración de intenciones… y aquí la cumplen.


Pimiento del piquillo con jamón: un entrante diferente que sorprende
Después pedimos algo distinto, de esos entrantes que no solemos pedir en una parrilla: pimiento del piquillo con jamón. Qué acierto. Dulzor del piquillo, el punto salino del jamón y una combinación que limpia un poco el paladar entre bocado y bocado de carne. Fue el “giro” perfecto para no quedarnos solo en lo clásico.
Mollejas, chorizo y morcilla: el trío que no puede faltar
Y como no podía faltar en el local de Max, llegaron unas mollejas, además de chorizo y morcilla. Aquí ya hablamos el idioma del asado argentino sin traducción: producto, brasa y punto. Las mollejas, bien doradas por fuera y tiernas por dentro, son de las cosas que más disfruto cuando están bien hechas (y aquí lo estaban). Y el chorizo/morcilla, con ese toque de parrilla que los vuelve adictivos, redondean el inicio de la cena como un abrazo.


La parrilla de Max: bife de chorizo y el espectáculo del fuego
Hubo un momento que me encantó: entré en la cocina para ver el fuego, la brasa y cómo estaba preparando la carne. Ese ritual de parrilla —sin prisas— es parte del encanto de un buen asador.
Bife de chorizo: lomo alto, ternura y sabor
Max nos estaba preparando un bife de chorizo, ese corte que viene del lomo alto de la res, una zona poco trabajada y por eso tan tierna. Cuando lo ves en la parrilla entiendes por qué este plato es una estrella: sellado potente, interior jugoso, y esa grasa infiltrada que hace el resto.
Cuando llegó a la mesa, lo sirvió acompañado de patatas fritas de las que apetecen: doradas, con el punto justo de sal, y perfectas para “limpiar” los jugos de la carne. El bife, para los amantes de la carne, fue el plato que puso a todos de acuerdo.

Solomillo de cerdo: mi alternativa (y qué alternativa)
Yo esta vez no estaba fino del estómago y Max, como siempre, tuvo ese detalle de cuidarme: me preparó un solomillo de cerdo que estaba brutal, acompañado de patatas asadas. Más suave, más fácil de llevar, pero con muchísimo sabor. De esos platos que demuestran que el buen fuego no es solo para la ternera: si se hace con cariño, el cerdo puede brillar igual o más.

Postres para compartir y vino: final dulce y brindis
Para cerrar, Max sacó postres al centro (y esto, en grupo, siempre suma): tarta de queso, crepes y algún helado. Postres pensados para picar, comentar, volver a picar… y así hasta que te das cuenta de que ya estás en modo sobremesa total.
Y todo esto lo bañamos con un vino Matarromera, que acompañó de maravilla la carne y nos dio ese punto de celebración que una comida con amigos merece. (Con un vino así, el plan sube de nivel.)
Datos de interés del Restaurante Viejo Barrio (Benimaclet, Valencia)
- Dirección: C. del Reverend Rafael Tramoyeres, 5, Benimaclet, 46020 València, Valencia
- Teléfono / Reservas: 664 40 67 71
- Web: viejobarrio.es
- Instagram: @viejobarrio.asador
- Horario (según el local): martes a sábados (21:00–23:30) y domingos (13:30–16:00)
Nota y precio medio
- Nota Sabores del Mundo: 9/10
- Precio aproximado por persona: 60 € (con buen vino)
Conclusión: un asador argentino en Valencia que no falla
Me quedo con varias cosas: mis amigos salieron contentísimos, diciendo que era el mejor asado argentino que habían comido en mucho tiempo. Y no me extraña. Aquí hay brasa, hay producto, y hay alguien al mando que sabe lo que hace.
Max nos atendió fenomenal, como siempre, y encima nos dejó hacer una sobremesa tranquila, sin prisas ni malas caras. Ese detalle, en Valencia, marca la diferencia. El local, insisto, no dice realmente lo bien que se come… pero cuando lo pruebas, lo entiendes todo. Vale la pena.

