Restaurante Habitual en Valencia: cocina mediterránea con la firma de Ricard Camarena
Ubicado en la planta baja del emblemático Mercado de Colón, el restaurante Habitual es una de las propuestas gastronómicas más conocidas del chef valenciano Ricard Camarena. A finales de noviembre, aprovechamos una cena con amigos para volver a este espacio, que apuesta por una cocina fresca, de raíces mediterráneas y con un marcado acento vegetal. Aunque lleva la prestigiosa firma de Ricard Camarena, lo cierto es que su enfoque aquí es más informal que en su restaurante gastronómico (premiado con dos estrellas Michelin), sin perder de vista la calidad y el producto.
El local, amplio y de techos altos, mantiene una estética moderna e industrial que, personalmente, no me termina de convencer: me pareció un espacio demasiado frío y ruidoso, poco acogedor para una cena tranquila. Aun así, la atención fue correcta y el ritmo del servicio bien llevado, lo cual se agradece, sobre todo en cenas con varios platos para compartir.
Una carta con opciones sugerentes y un menú cerrado muy recomendable
Aunque en Habitual nos ofrecieron la opción del Menú Cuina Oberta Noche (56 € por persona), que incluye cuatro entrantes a compartir, un principal a elegir y postre, en esta ocasión decidimos decantarnos por pedir directamente de la carta. Eso sí, tengo que reconocer que el menú nos pareció muy equilibrado y creo que, para quienes lo prueben, será una opción con una muy buena relación calidad-precio.
Entrantes para compartir: tradición, producto y toques viajeros
Comenzamos la cena con una selección de entrantes para compartir, todos ellos pensados para abrir el apetito y jugar con diferentes matices:
- Buñuelo de bacalao cremoso con emulsión de miso: de bocado fácil, con una masa ligera y un interior suave. El punto salino del bacalao combinaba bien con el miso, dando lugar a un resultado original y sabroso.
- Ensaladilla rusa Ricard Camarena con espuma de aceitunas: uno de los clásicos de la casa. Bien presentada, con una textura fina y ese toque salino y graso de la aceituna que la eleva respecto a otras versiones más convencionales. Un acierto.


- Berenjena asada, salsa holandesa, queso feta y piñones: este fue el plato que menos me convenció. A mis compañeros les gustó bastante, pero personalmente no me agradó que estuviera fría. Tal vez con un toque más de temperatura la hubiera disfrutado más.
- Alcachofas asadas con jugo de verduras, stracciatella de burrata y harissa: sin duda uno de los platos estrella de la noche. La combinación de la alcachofa con la burrata aportaba cremosidad, y el ligero picante de la harissa redondeaba el conjunto con un matiz exótico muy bien integrado.


Principales de carne y pescado: elaboraciones cuidadas y con identidad
En los platos principales hubo variedad de elecciones, lo que nos permitió probar tanto carnes como pescados:
- Merluza en semisalazón asada con patata al pil-pil y velouté de hierbas: una propuesta delicada y muy bien ejecutada. El pescado estaba en su punto justo de cocción, con una textura melosa y una guarnición que realzaba el sabor sin enmascararlo.
- Rape de playa a la brasa con jugo Meunière y judías bobby con mojo de pistacho: uno de los favoritos de la noche. El rape estaba jugoso, con un aroma a brasa muy bien conseguido. Las judías aportaban un toque crujiente y el mojo de pistacho era el contrapunto perfecto.


- Cabrito de lechal asado con cebolla a la llama glaseada y velouté de rostit: intenso, sabroso y con un equilibrio excelente entre lo ahumado y lo dulce. Ideal para quienes buscan un plato de carne con profundidad.
- Steak tartar: clásico y bien ejecutado, con un aliño medido que respetaba el sabor de la carne. Tal vez no sorprendió tanto como otros platos, pero cumplió con creces.


Lamentablemente, intentamos pedir el pez limón a la plancha, pero ya no les quedaba. Una pena, porque nos habían hablado muy bien de él.
Postres: el broche dulce perfecto
Cerramos la cena con dos postres para compartir, y ambos fueron todo un acierto:
- Torrija caramelizada con helado de mantecado: simplemente espectacular. Jugosa, con un exterior crujiente y un interior tierno. El helado de mantecado sumaba un toque nostálgico y reconfortante.
- Corte helado de turrón con crema de limón: una combinación muy equilibrada entre lo dulce y lo cítrico. Refrescante y sabroso, ideal para finalizar una cena contundente.


Preguntas rápidas sobre mi visita
¿Cuáles fueron los mejores platos de la cena? Para mí, los imprescindibles fueron las alcachofas asadas con burrata y harissa, y de postre, la torrija caramelizada.
¿Es un buen restaurante para una cena romántica? En mi opinión, no es la mejor opción si buscas intimidad. El local es un poco ruidoso y frío para una cita tranquila; lo veo mejor para ir con amigos o en grupo.
¿Cuánto cuesta comer en Habitual? Nuestro precio medio rondó los 60€ por persona pidiendo a la carta y con vino. A veces disponen de menús cerrados (como el de Cuina Oberta) por unos 56€.
Valoración final
Aunque disfrutamos de la comida y hubo platos realmente memorables, lo cierto es que el ambiente del local no acompañó. El espacio me pareció algo impersonal y demasiado ruidoso para mi gusto, lo que restó puntos a la experiencia global. En todo caso, la propuesta gastronómica es sólida, con platos que reflejan el estilo característico de Ricard Camarena: buen producto, técnicas bien aplicadas y una fusión equilibrada entre tradición e innovación.
Datos de interés
- 📍 Dirección: Mercado de Colón, Carrer de Jorge Juan, 19, L’Eixample, 46004 València
- 📞 Teléfono: 961 138 326
- 🌐 Web: www.restaurantehabitual.com
- 📸 Instagram: @habitualvlc
- 💰 Precio medio por persona: 60 €
Nota final: 7/10
Aunque Habitual no ha sido mi experiencia favorita dentro del universo Camarena, reconozco que es una buena opción para descubrir una cocina de autor en pleno centro de Valencia. Ideal si buscas una propuesta gastronómica moderna, sin caer en lo pretencioso, y con una carta variada para compartir. Eso sí, si buscas un ambiente más cálido o íntimo, puede que no sea tu primera opción.

