Cena de noviembre en La Casa de María, un rincón sabroso en pleno Triana
Un restaurante con alma sevillana a orillas del Guadalquivir
Este mes de noviembre tuve la oportunidad de disfrutar de una cena muy especial en La Casa de María, un restaurante ubicado en el número 2 de la calle Betis, en pleno corazón del barrio de Triana, en Sevilla. Esta zona, cargada de historia y sabor andaluz, se asoma al río Guadalquivir y se convierte en uno de los lugares más agradables para pasear, tomar algo o, como fue mi caso, sentarse a disfrutar de una buena cena entre amigos.
El local tiene mucho encanto. Desde fuera llama la atención por su fachada cuidada y tradicional, mientras que en el interior encontramos un ambiente acogedor, con una decoración que mezcla lo clásico con toques modernos. Mención especial merece su terraza con vistas al río, ideal para las noches templadas sevillanas y perfecta para una cena relajada mientras se observa el ir y venir de la ciudad. La atención del personal fue cálida y profesional desde el primer momento; incluso nos recomendaron probar alguno de sus arroces, que aseguran son uno de sus puntos fuertes. Sin embargo, esa noche teníamos ganas de picotear y compartir, así que optamos por un menú variado a base de raciones y platos al centro.
Platos para compartir con sabor a Andalucía y guiños creativos
Entrantes y primeros bocados
Comenzamos la cena con un Tomate con cebolleta, ventresca de atún y aceite virgen extra, un plato sencillo pero perfectamente equilibrado. La calidad del tomate y la suavidad de la ventresca se realzaban con un buen AOVE que aportaba frescura y profundidad.
Seguimos con un lomito de presa ibérica de bellota jugoso y sabroso, con ese punto característico que solo tienen los buenos productos del cerdo ibérico. Lo acompañamos con un clásico: jamón de bellota, cortado a cuchillo, de excelente curación y sabor intenso, perfecto para abrir el apetito.


Otro plato que nos encantó fue la ensaladilla de jamón de bellota con tomate seco y mahonesa con un toque de Palo Cortado. Este fue uno de los más originales de la noche: la cremosidad de la ensaladilla combinaba a la perfección con el dulzor del tomate seco y el matiz seco y profundo del vino.
Sabores sorprendentes y bien ejecutados
Uno de los grandes protagonistas de la cena fue, sin duda, la alcachofa frita sobre crema de patata ahumada con pimentón de la Vera. La alcachofa estaba crujiente por fuera y tierna por dentro, y la crema de patata con el pimentón le daba un contrapunto ahumado delicioso. Este plato fue de los más aplaudidos en la mesa.
A continuación, nos trajeron una cazuela de mejillones Bouchot con salsa marinera picantita. Los mejillones, pequeños pero intensos en sabor, estaban perfectamente cocinados y la salsa tenía un punto picante muy agradable que no enmascaraba el sabor del marisco, sino que lo realzaba.


Luego llegó a la mesa uno de los platos más espectaculares de la noche: la milhojas de foie y membrillo con nieve de queso de cabra. El equilibrio entre lo dulce, lo graso y lo lácteo estaba tan bien conseguido que fue uno de los grandes favoritos. Un plato de alta cocina en plena Triana.
También probamos el tartar de gamba blanca con tocino de jamón de bellota y alioli suave. El sabor delicado de la gamba se fundía con el toque salado del tocino y el alioli no restaba protagonismo, sino que lo redondeaba. Un bocado elegante y muy bien resuelto.


Antes de pasar al dulce, compartimos también un steak tartar de vaca con huevo frito. Una versión desenfadada de este clásico que funcionaba muy bien: la carne estaba aliñada con equilibrio y el huevo aportaba ese toque untuoso que lo hacía irresistible.
Dulces con personalidad para un final redondo
Como buenos golosos, no podíamos cerrar la cena sin probar varios postres. Y, desde luego, mereció la pena. Empezamos por la torrija de pan brioche caramelizada con crema de queso mascarpone y café, acompañada de helado de leche merengada. Este postre era pura golosina, con una combinación de sabores que recordaba a los postres tradicionales pero con una presentación moderna.
La tarta de queso Payoyo nos encantó por su textura suave y el sabor potente del queso, muy diferente a las tartas de queso más estándar. Y para rematar, un tiramisú clásico pero bien ejecutado, con un equilibrio perfecto entre café, crema y bizcocho.


Valoración final y datos de interés
La Casa de María es un restaurante ideal si te apetece compartir platos con amigos en un ambiente cálido y con una cocina de gran nivel. La variedad de propuestas, la calidad del producto y la creatividad en algunos de sus platos hacen que la experiencia sea muy satisfactoria. Además, su ubicación junto al río y su terraza con vistas lo convierten en un lugar muy especial dentro del panorama gastronómico de Sevilla.
Nota final: 9/10
Precio medio por persona: 35-45€
Muy recomendable para cenas informales pero con buen gusto, donde lo importante es compartir, disfrutar y saborear sin prisas.
Datos de interés:
- Dirección: C. Betis, 2, 41010 Sevilla
- Teléfono: 954 32 73 57
- Web: https://www.lacasademaria.es
- Instagram: @lacasademariatriana

